jueves, 16 de febrero de 2012

Tony Montana y Megaupload


TONY MONTANA Y EL CIERRE DE MEGAUPLOAD

Cuando veo que hacia un hombre o grupo se dirige fácil e insistente el aplauso, surge en mí la vehemente sospecha de que en ese hombre o en ese grupo, tal vez junto a dotes excelentes, hay algo sobremanera impuro.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET, La rebelión de las masas



El FBI cierra MEGAUPLOAD

Un monopolio es una posición de privilegio sólo alcanzable con la inestimable ayuda de los poderes públicos. (LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS, Proceso al Estado)

Solemos contemplar las cosas que pasan  con cierta candidez despreocupada y, de este modo, nos acercamos la actualidad como un grupo de alemanes se acerca a una procesión de la semana santa malagueña: entretenidos, pero sin pasión ni fe.  No obstante, siempre hay alguna noticia que nos saca de la atonía y traspasa nuestra curiosidad con hervor extático. Una de estas noticias se produjo el pasado 19 de enero, cuando el FBI clausuró, a instancias del Gran Jurado de Virginia, la que probablemente fuese la mayor página de almacenamiento digital en red para usuarios particulares: Megaupload; deteniendo a su cúpula directiva y a su fundador, Kim Schmitz, apodado “Kim Dotcom”.
Los medios de comunicación se hicieron eco, con profusión, de los cargos que contra la compañía y sus dirigentes constan en auto de procesamiento (que denomina a los negocios de Megaupload la “Megaconspiración”), entre los que se encuentran crimen organizado, blanqueo de dinero, conspiración para violar las leyes de propiedad intelectual, distribución ilegal de material sujeto a derechos de autor, etc. Así mismo pulularon las fotografías de su fundador en las que se podía ver a un panoli orondo rodeado de coches caros, casas extravagantes y alegres mozuelas de cuerpos gráciles y senos turgentes. Vamos, el típico imbécil al que cualquiera visceralmente odiaría.
Vistas así las cosas, a uno le puede gustar más o menos la noticia según el uso que hiciera del servicio, pero lo cierto es que se va a la cama con la sensación de que en el mundo reina el orden: El tal Dotcom es una especie de versión cutre de Al Capone al que se le ha acabado el chollo, pues los esforzados muchachos del FBI, cumpliendo escrupulosamente el dictado de los miembros del Gran Jurado de Virginia, le han cerrado el chiringuito y el mundo, a la mañana siguiente, tiene un cielo más limpio y un aire más puro.


Todo el mundo parece estar de acuerdo

La cosa es sospechosa. Porque las gentes no suelen ponerse de 
acuerdo si no es en cosas un poco bellacas o un poco tontas.
(José Ortega y Gaset, La rebelión de las masas)

Ahora bien, había algo que invitaba al desasosiego, como cuando en el colegio le salían a uno las ecuaciones antes de lo esperado. El enfoque de la noticia era muy similar en todos los medios de comunicación, incluso en los que sobre otros asuntos suelen sostener opiniones dispares, cuando no antagónicas: El menda extravagante, el dineral que habían ganado (175 millones de dólares), la red de piratería que tenían montada, etc.   Así mismo, parecían haberse puesto de acuerdo a la hora de pasar de puntillas sobre algunas cuestiones:
¿Por qué Megaupload y no Rapidshare o Filserve?  A fin de cuentas, Megaupload no era el único sitio en la red que propiciaba el intercambio de archivos de toda índole, con lo cual la diferencia con respecto a sus competidores, que permanecen de momento abiertos, es más cuantitativa que cualitativa.
¿Por qué cerrar el servicio entero y no las cuentas infractoras? Aunque es posible que parte del contenido almacenado en Megaupload estuviese amparado por derechos de autor;  es indudable que otra parte no lo estaba. Megaupload proporcionaba espacio en sus servidores para que los usuarios almacenasen lo que creyesen conveniente, sin inmiscuirse en qué era lo que se guardaba, salvo que los propietarios de los derechos de autor denunciasen la violación de estos. Pues bien, ¿Por qué, como he dicho, el FBI no ha actuado cerrando o confiscando las cuentas de aquellos que han hecho un mal uso del servicio, cosa posible y lógica, sino que ha echado el cerrojo al servicio entero? A mí no se me ocurre una respuesta plausible, ni una situación similar. No conozco ningún banco suizo cerrado por el FBI porque parte de los propietarios de las cajas de seguridad guardasen en éstas los beneficios obtenidos fruto de la estafa, el narcotráfico o la trata de blancas.
Por otro lado, tampoco se decía nada de la institución del Gran Jurado, que no en todos los estados pervive y que, además, es bastante cuestionada. Según la American Bar Association, en el sistema de Gran Jurado “todo el poder está prácticamente en manos del fiscal, y el uso que haga de él queda a expensas de su buena fe”. Esto condiciona en muchos casos el proceso, e incluso puede ocasionar cierta indefensión,  pues los miembros del jurado solamente oyen los argumentos del fiscal y reciben  a los testigos que éste decide incorporar al proceso. Así mismo, “a diferencia de los miembros susceptibles de formar parte del jurado en los procesos normales, a los miembros de un gran jurado no se les examina para ver si pueden incurrir en imparcialidad o presentar cualquier otro rasgo que les haga incompatibles con la designación” [1]
Así las cosas, se plantea una duda aún mayor:  ¿Y si el cierre de Megaupload no hubiese sido solamente la alborada de orden y justicia que se nos ha querido presentar?


¿Competencia desleal?

Yo os digo que con el dinero sucio os ganéis amigos, de modo que 
cuando se acabe, os reciban en la morada eterna.
(Lucas 16,9)

Megaupload llevaba bastante tiempo en el punto de mira, pues muchos eran los que consideraban su competencia desleal,  y sus ganancias fruto de usurpar los derechos adquiridos por otras compañías sobre la propiedad intelectual de películas, series, discos y libros. ¿A quienes perjudicaba, pues, Megaupload?
A primera vista, enumerar el elenco de compañías que tienen adquiridos los derechos de autor para su comercialización y explotación puede parecer una tarea tan ardua de llevar a cabo como tediosa para el lector; y al final el empeño puede correr la misma suerte que corre el pasaje de la Ilíada donde se menciona el catálogo de las naves que partieron hacia Troya: todo el mundo se lo salta. Sin embargo, no hay que dejarse abrumar por la espesa bruma de nombres, pues en cuanto ésta se disipa,  nos damos cuenta de que tras ella emergen sólo unas cuantas compañías que controlan la mercancía (los derechos de copia y edición), poseen los canales de distribución (productoras, discográficas, editoriales, medios de comunicación) y, prácticamente, se reparten el mercado.
Vamos a empezar precisamente por esto último.  Si echamos un vistazo a las estadísticas del mercado cinematográfico norteamericano[2], el más importante en términos cuantitativos y cualitativos, apreciamos que el año pasado solamente seis distribuidoras se reparten cerca del 80% del mercado: Paramount Pictures, Warner Bros., Sony Pictures, Walt Disney Pictures , Universal Pictures y 20th Century Fox.  En el mercado discográfico la competencia es todavía más exigua. Según los datos de Nielsen SoundScan para el año 2006[3], entre Universal, Sony-BMG, Warner y EMI se repartían cerca del 90% de las ventas mundiales.  En el mercado editorial la competencia tampoco es mucho mayor: La mayor parte de los sellos editoriales más conocidos del mundo pertenecen o están participados por alguno de estos seis grandes grupos editoriales[4]: El británico Pearson-Penguin Group, el alemán Random House, El francés Legardère, el también alemán Holtzbrinck Publishing Group-Macmillan, el australiano HarperCollins, y el norteamericano Simon & Schuster.
Como puede verse, las empresas que controlan los beneficios de la explotación de los derechos de autor tampoco son tantas: Seis distribuidoras se reparten el 80% del mercado cinematográfico; cuatro compañías se reparten el discográfico (que podrían ser tres si sigue adelante la fusión entre EMI y Universal);  y seis se reparten la parte del león en el mercado editorial.  La cosa no queda ahí, pues si tenemos en cuenta que muchas de estas firmas pertenecen a un mismo grupo de comunicación que engloba diferentes compañías y filiales dentro de los ámbitos y mercados mencionados, amén del de la comunicación, nos damos cuenta que los propietarios de los derechos de autor más rentables forman un club bastante selecto. Pasemos a echar un rápido vistazo a los miembros de este club para intentar desentrañar hasta qué punto podía suponer Megaupload una amenaza para ellos con su competencia desleal y, hasta qué punto, era posible cualquier otra clase de competencia.


Un club poderoso

Cartel: (Del al. Kartell).1. m. Organización ilícita vinculada al tráfico de drogas o de armas. 2. m. Econ. Convenio entre varias empresas similares para evitar la mutua competencia y regular la producción, venta y precios en determinado campo industrial. (Diccionario de la Real Academia)

Las compañías que explotan los derechos de propiedad intelectual más rentables forman un club bastante selecto, y los beneficios de dicha explotación son bastante sustanciosos. Esto les confiere, sin duda, una posición de predominio dentro del mercado; ahora bien, el hecho de que en un determinado momento unos grupos disfruten de dicha posición no excluye, en teoría, la competencia y, por tanto, la posibilidad de que aparezcan nuevos productos o nuevos canales de distribución que les hagan perder la situación ventajosa adquirida. Veamos, pues, quienes son a día de hoy, los grupos que se enseñorean del Olimpo de la industria audiovisual y editorial.
Según Fortune 500, la lista elaborada por la revista Fortune de las 500 mayores compañías norteamericanas, publicada por CNN Money [5], la multinacional Walt Disney Company ocupa el número 67, con unos beneficios de más de 38.000 millones de dólares en 2010. Además de las innumerables empresas que lanzan sus productos al mercado bajo el sello Disney, pertenecen al grupo, por mencionar sólo algunos, los estudios Touchstone, Pixar y Marvel; la distribuidora Buena Vista; la cadena de noticias ABC, el canal infantil Disney Channel  y la editorial Hyperion.
News Corp. es segundo grupo de empresas en la mencionada lista, ocupando el puesto 83 con más de 32.000 millones. Quizá como News Corporation no sea muy conocida, pero una de sus empresas subsidiarias es Fox Entertainment, de la que dependen los estudios 20th Century Fox y la cadena de televisión Fox. Así mismo, dentro de la industria editorial, es la dueña del gigante Harper-Collins, que además de publicar bajo ese nombre, reúne a muchos de los sellos editoriales más importantes de Norteamérica (Grafton, Fontana, Flamingo, etc.).
El tercer gran gigante en la lista de la comunicación y el ocio en los Estados Unidos es Time Warner, cuyos beneficios ascendieron en 2010 a cerca de 27.000 dólares. Esta compañía es la propietaria, dentro del sector cinematográfico, de Warner Bros Entertainment, New Line Cinema y Castle Rock Entertainment. Dentro del mercado musical controla Warner Music. Posee además la cadena de noticias CNN, el canal de pago HBO y el canal infantil Cartoon Network.  Dentro del mundo editorial posee  Time Inc. (Con cabeceras como la revista TIME, Fortune, Sport Illustrated y People) y DC Comics.
También norteamericana es National Amusements que, además de poseer más de 1500 salas de cine repartidas por todo el mundo, controla CBS (cuyos beneficios superaron en 2010 los 14.000 millones de dólares y que además de de la empresa de comunicación homónima, la segunda más importante del mundo, posee Simon & Schuster, uno de los mayores grupos editoriales norteamericanos) y Viacom (cuyos beneficios fueron similares a los de la primera y que posee, entre otras empresas, Paramount Pictures,  la cadena MTV y el canal infantil Nikelodeon).
Dentro de las empresas norteamericanas cabría por último mencionar a NBCUniversal, cuyos beneficios en 2011 alcanzaron los 18.000 millones de dólares[6], propietaria de Universal Pictures y de la cadena de radiotelevisión NBC y sus canales asociados
En Europa podemos mencionar dos grandes grupos de empresas. Uno es el capitaneado por la alemana  Bertelsmann, que controla el grupo  editorial Random House (que en España opera a través de su filial Random House Mondadori), así como las empresas de comunicación y producción para televisión Fremantle Media y RTL Group  (propietaria en España de cerca del 20% del grupo Antena 3).
El otro gran coloso europeo es la francesa Vivendi Universal,  que posee la empresa líder mundial en videojuegos (Activision), el grupo líder mundial en música (Universal Music), la empresa francesa de telecomunicaciones SFR y Canal + Group (que a parte de la televisión francesa de pago del mismo nombre engloba a STUDIO CANAL, la productora europea más importante). Según consta en su información corporativa[7], los beneficios ascendieron a 28.900 millones en 2010.
Finalmente, está la japonesa Sony, cuya filial americana Sony Corporatión of America facturó en 2010 cerca de 87.ooo millones de dolares[8]. Esta compañía transnacional cuenta con cuatro grandes divisiones en Estados Unidos, que se ocupan de la electrónica, los videojuegos, el cine y la música: Sony Electronics Inc., Sony Computer Entertainment America LLC, Sony Pictures Entertainment Inc., y Sony Music Entertainment.
Vista la exigua lista y vistas las pingues ganancias, puede ser que alguien se vea tentado a pensar que estas compañías transnacionales formar un oligopolio o un cártel.  Y es posible hasta que encuentren algunos signos que les reafirmen en esa idea:  Ir al cine a ver una película cuesta lo mismo con independencia de quien la produzca o distribuya; con un lanzamiento musical o editorial sucede tres cuartos de lo mismo; descargar un disco de Spotify o Itunes viene a salir (dependiendo del número de canciones),  por unos 12-14 euros, justo lo mismo que costaban antes con tiendas, gastos de producción, soporte, transporte y almacenaje incluido; comprar una película a través de un proveedor legal de contenidos viene a costar lo mismo que antes costaba alquilarla en un videoclub. Ahora bien, si bien es cierto que controlar la mercancía y los circuitos de distribución hace difícil la competencia por esas vías y siguiendo esos métodos, no anula la competencia que pueda venir a través de nuevos productos o nuevos canales. Y ahí es donde entra en juego Megaupload.



El precio del poder
Necesitais personas como yo para poder señalarlas con el dedo y decir: “ese es el malo”. 
Y eso…¿en qué os convierte a vosotros? ¿En los buenos? No sois buenos. 
Simplemente sabéis esconderos, sabéis mentir 
(Tony Montana en Scarface: El precio del Poder)



Si sumamos las ganancias particulares de cada uno de los grupos de comunicación mencionados y las comparamos con los 175 millones de dólares de Megaupload, quizá lleguemos a la conclusión de que en realidad ésta última compañía tampoco representaba una amenaza tan seria en términos económicos. Lo cual nos devolvería al principio: Kim Dotcom era un pringadillo, convertido en una especie de Tony Montana entradito en kilos, que busca enriquecerse a costa ajena y al que el FBI le ha puesto los grilletes. Pero la verdad es que la polvareda era demasiado grande como para pensar que era la de un ratón perseguido por un gato.
Megaupload se había convertido en un referente, en una especie de icono dentro de los servicios de descarga y almacenamiento de archivos. De hecho, según las estimaciones del auto de procesamiento (las mismas que ofrecía la compañía en su video promocional),  su uso conllevaba el 4% del tráfico en la red, con cerca de 50 millones de visitas diarias, siendo así la 13ª página más visitada del mundo. No obstante, las grandes compañías reprochaban  a Megaupload que hiciese sus beneficios a costa de amparar la difusión ilegal de unos derechos de autor que no le pertenecían y que, de este modo, ponía en peligro el trabajo de millones de honrados americanos.
Así las cosas, el 6 de junio de 2011, se presentaba en una rueda de prensa Creative American, nacida para defender los puestos de trabajo que la piratería está poniendo en riesgo.  Creative America es, según consta en su portal[9], “una organización de base que aglutina a todos los que de alguna manera  se dedican al mundo del entretenimiento ―y de todos aquellos que disfrutan con sus películas y programas ― para luchar contra el robo de sus contenidos. Esta lucha aglutina a actores, directores, autónomos, editores, cámaras, pequeñas empresas, empleados de los estudios, y otros muchos que se ganan la vida a través del cine y la televisión.” Y en su declaración de intenciones concluye: “Creative America está aquí para aunar nuestras voces a la hora de proteger los puestos de trabajo en América y su cratividad”. Entre los miembros de esta nueva “coalición sin precedentes” podemos encontrar los sigueintes: AFTRA (Federación Americana de Artistas de Televisón y Radio), CBS Corporation, la DGA (El Sindicato de Directores de Amérca), IATSE International, NBC Universal, SAG (Sindicato de Actores de Televisión), Sony Pictures Entertainment, Inc., Twentieth Century Fox, Viacom, Walt Disney Company and Warner Bros. Entertainment.[10]
Pero Megaupload también tenía sus apoyos dentro del mundo del espectáculo y así, en diciembre de 2011, varios artistas, algunos de ellos ligados a las grandes discográficas, entre los que se encontraban Will.i.am, Sean "Diddy" Combs, Kim Kardashian, Alicia Keys, Snoop Dogg, Chris Brown, Kanye West, Lil John, Jamie Foxx, Mary J Blige, Floyd Mayweather, The Game, participaron en un video promocional de la compañía colgado en Youtube. En él ensalzaban las potencialidades del servicio y trataban de desligar su imagen del tráfico ilegal y la piratería[11].
Universal Music consiguió que el video fuese retirado, alegando que la compañía posee los derechos de tres de los artistas que en él se dan cita: Kanye West, Diddy y will.i.am.; sin embargo Megaupload emitió un comunicado en el que hacía constar que ninguno de los representantes de los artistas había puesto impedimentos legales y amenazó con demandar a Universal por bloquear la difusión de su video promocional. ¿Había empezado la guerra por el control de la mercancía, es decir, los derechos de autor?
El roce entre Megaupload y Universal Music puede parecer una  discusión por un quítame allá esas pajas. A fin de cuentas, el tiempo que los mencionados artistas ofrecen su rostro a la cámara no va, en la mayoría de los casos, más allá de 5 o 10 segundos y la mayoría dice una frase: mucho hueso y poca chicha, no parece que haya motivo para hablar de bandas en las calles  repartiendo metralla. Sin embargo, ese video promocional puede significar mucho más que eso a la luz de otro dato: según parece Megaupload buscaba dar un golpe en la mesa del mercado discográfico a través de Megabox, un servicio puesto en marcha a comienzos de 2010. Pretendía hacer de esta herramienta una plataforma donde los diversos artistas fijasen el precio de sus obras y obtuviesen el 90% de los beneficios derivados de la venta[12]. ¿Significaba la presencia de esos artistas en el video promocional su deseo de incorporarse al nuevo modelo y una invitación a otros a subirse al carro de Megaupload? Esto hubiese sido una verdadera revolución dentro del campo de la música, cuya difusión a otros ámbitos a buen seguro no se habría hecho esperar. ¿Sería posible que los grandes grupos de comunicación pusieran fin a esta desbandada por la vía rápida, es decir, propiciando el cierre de Megaupload?

Que cada cual saque sus propias conclusiones, pero que tenga en cuenta que admitir una respuesta afirmativa a la pregunta arriba planteada supone admitir algo que muchos liberales llevan tiempo anunciando: Los resortes del Estado se han convertido en Occidente en una  instrumento al servició de los intereses de unas cuantos grupos influyentes, pues solo al amparo de éste pueden perpetuar una situación privilegiada. Admitir esto ayudaría a entender el empeño por sacar adelante  leyes en el congreso de Estados Unidos como SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect Intelectual Property Act), o por aprobar ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreementen) en el Parlamento Europeo. Pero claro, dar por buena esa explicación supondría concluir que los Estados democráticos se han convertido en una especia de matón sin recursos que alquila sus servicios al mejor postor, y a esa conclusión no se puede llagar nada más que con unas cuantas especulaciones.
Supongo que por el hecho de haberlo mencionado antes, al  presentar a Kim Schmitz como una especie de audaz Tony Montana (imagen que quizá le haga más justicia que la de Al Capone orondo y excéntrico con la que salió en los medios de comunicación), mientras escribía los últimos párrafos no podía quitarme de la cabeza a ese exiliado cubano ansioso por coger todo lo que el mundo puede ofrecerle. Ese exiliado que olvidando la primera de las lecciones de su jefe Frank López, subestimó la codicia de los demás y cavó con ello su propia tumba.




[1] [http://www.abanow.org/2010/03/faqs-about-the-grand-jury-system/].
[2] http://www.the-numbers.com/market/Distributors2011.php
[3] http://www.undercover.fm/news/1203-universal-the-biggest-label-of-2006
[4] http://www.fictionmatters.com/2010/03/05/who-are-%E2%80%9Cthe-big-six%E2%80%9D/
[5] FORTUNE 500 (http://money.cnn.com/magazines/fortune/fortune500/2011/industries/145/index.html)
[6] http://files.shareholder.com/downloads/CMCSA/1700469950x0x542563/18f4859b-20f4-4ed9-ab14-72a41ddc31c4/4Q11%20Earnings%20Release%20with%20Tables.pdf
[7] http://www.vivendi.com/vivendi/IMG/pdf/20120201_PR120101_New_Court_Decision_in_favor_of_Vivendi_in_the_US.pdf
[8] http://www.sony.com/SCA/corporate.shtml
[9] http://www.creativeamerica.org/media/uploaded/resources/13_1319503120_ContentTheftFactSheet.pdf
[10] http://www.hollywoodreporter.com/news/new-coalition-creative-america-created-208314
[11] http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=pCkI5I8vsBg
[12] http://www.omicrono.com/2012/01/la-verdad-tras-el-cierre-de-megaupload-megabox-iba-a-revolucionar-el-mercado-discografico/

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